Logotipo de ISO

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Después del aviso de IBM, que anunció que podría abandonar ISO uniéndose así a Brasil, Suráfrica, Venezuela, Ecuador, Cuba y Paraguay, siguen las polémicas dentro del organismo de estándares, todas ellas causadas por la extraña e irregular aprobación del OOXML (Microsoft’s Office Open XML), de Microsoft.

Esta vez ha sido la asociación de estándares noruega. Más de la mitad de sus miembros han dimitido, como protesta por las irregularidades que se cometieron para la aprobación de OOXML.

En el caso noruego, las críticas hacía el proceso de aprobación de OOXML se basan en que el cómite noruego cambió a última hora el sentido de su voto, pasando del voto en contra de la aprobación de  OOXML a la aprobación del mismo, en contra de la opinión de la mayoría de expertos.

Según los ex-miembros del comité, el proceso de votación se modificó en Noruega, adaptándose a petición de Microsoft, lo que llevó finalmente a la aprobación de OOXML como estándar ofimático, a pesar de ya existir Open Document Format para dicha función.

El problema al respecto de OOXML es que es una especificación extremadamente confusa y complicada, lo que dificulta mucho su correcta implementación. No solo eso, sino que además al permitir “adjuntos binarios” se puede llegar a una situación en la que solo los productos de Microsoft podrían cumplir el estándar, lo cual va en contra del significado y razón de ser de la palabra estándar.

Lo irónico de todo es que parece que al final esta guerra de formatos ofimáticas tendrá como principal consecuencia la pérdida absoluta de credibilidad de ISO. Microsoft ya he reconocido que renuncia a OOXML y ha anunciado que el próximo Service Pack de MsOffice ofrecerá soporta para
Open Document Format, formato cada vez más apoyado en muchos países, el último Suecia.

En resumen, que finalmente el mayor perjudicado en esta guerra de formatos informáticos ha sido la credibilidad de ISO.





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